No es mi intención entrar en tecnicismos con éste Post sobre las propiedades de la luz, simplemente espero que entendamos cuanto de importante es la luz y que comprendamos porqué a veces no nos sale la foto tal y como la vemos con nuestros ojos.
Para una foto, la luz es lo fundamental, es la materia prima con la que rellenamos eso que llamamos sensor y que es como el lienzo de una pintura. Sin luz básicamente no hay foto.
Al igual que en un cuadro, el lienzo necesita de su justa cantidad de pintura, ni poca que apenas se distingan colores o tonalidades ni mucha que se convierta en un pegote. Ésto es lo que en fotografía llamamos exposición o exponer correctamente, dejar que pase al sensor la cantidad de luz justa.
Voy a anticiparme a algo que explicaremos en un próximo artículo y son los conceptos de velocidad y apertura de diafragma pero para que nos vayan sonando conceptos, a mí me gusta explicar el tema de la luz con el ejemplo de un vaso de agua. Supongamos que el vaso es el lienzo ¿cómo hacemos que el vaso se llene hasta arriba? Pues básicamente combinando dos parámetros, lo rápido que abramos el grifo que hará que salga más cantidad de agua en poco tiempo y lleguemos hasta arriba o lo lento que lo pongamos que hará que tarde más en llenarse el vaso y en definitiva, con la combinación de ambos parámetros llevaremos el agua hasta el borde. En fotografía tenemos la velocidad que es el tiempo que está el sensor captando luz y la apertura de diafragma que es la cantidad de luz que dejamos pasar mientras está el sensor captando luz. Un diafragma abierto es como un grifo abierto a tope y un diafragma cerrado es un grifo dejando caer solo un hilo de agua.
Lo importante del ejemplo es saber que el agua debe llegar justo al borde, si nos quedamos cortos, nos faltará agua y si nos pasamos sobrará.
En fotografía es igual, si no llevamos la exposición a su justa medida y nos quedamos cortos de luz, la foto nos saldrá oscura o como se suele decir, quedará subexpuesta. Si por el contrario dejamos que llegue al sensor más luz de la cuenta, la foto saldrá demasiado clara o «quemada», lo que se denomina sobreexpuesta.
Hoy en día todas las cámaras digitales incorporan un «exposímetro» que mide la cantidad de luz que entra en la cámara con los parámetros que disponemos en ese momento, indicándonos si la fotografía está bien expuesta, subexpuesta o sobreexpuesta.
Al pulsar el botón de disparo hasta la mitad, la cámara mide la luz y nos la marca en el exposímetro. Si está en el centro, en el cero, podemos disparar con tranquilidad porque la fotografía está -a ojos de la cámara- correctamente expuesta. ¿porqué digo a ojos de la cámara? porque habrá situaciones en la que queramos la foto un poco subexpuesta o sobreexpuesta pero eso nos lo irá dando la experiencia.
Si el marcaje está por arriba o por abajo ya tendremos que ajustar los parámetros de la cámara para conseguir que la luz que llegue al sensor sea la correcta.
¿y qué significa esos dígitos -1 , +2 …..? Esas unidades se denominan pasos de luz. Nos es una unidad como el kilo o el metro, algo tangible y medible, simplemente indican la mitad o el doble de luz. Cuando decimos que está un paso subexpuesta, significa que le llega la mitad de luz que debiera al sensor y si está un paso sobre expuesta es que le está llegando el doble de luz de la necesaria. Normalmente los pasos de luz los subdividimos en tercios ….. aunque de momento no vamos a desvelar el porqué.

Si estamos comenzando a manejar nuestra cámara y la tenemos siempre en modo automático, lo normal será ver siempre el exposímetro en el centro pues ya se encarga nuestra cámara de ajustar los valores pero a veces vemos que no es así, como por ejemplo en un lugar cerrado con poca luz o de noche, y es que, como hemos adelantado al principio …. si no hay luz, no puede haber foto.




